jueves, 15 de enero de 2009

Uno de esos días

Hoy ha sido un bonito día. Es el clásico día invernal, anticiclónico; frío pero soleado; un día colorido: verdes, ocres, el azul del cielo... No he podido resistir coger la bicicleta y darme una vuelta por la parte de detrás de mi casa, que aún la tenía ignota. Resulta que en la parte de atrás de mi casa hay, aparte de prados, un bonito mini-bosque. En él hay casitas con encanto, un restaurante en el que ponen las típicas 'pancakes' de aquí (que son una especie de crepes rellenas de mil cosas), el albergue de juventud (en un entorno increíble) y, sorprendentemente, ¡un fuerte!


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(Justo al norte del fuerte está mi casa)

Además del fuerte, que fue construido en 1868 y que después se utilizó en la 2ª Guerra Mundial, hay infinidad de pequeños búnkers de hormigón. Me imagino las terribles batallas que tuvieron que darse aquí, justo donde estoy ahora mismo, en estas frías llanuras durante la guerra.

De Utrecht

Pero también ha habido momentos bucólicos en mi paseo: he tenido que parar la bici para dejar cruzar la carretera a unos patos. En fin, muy chulo todo.

Entre los días de hielo, con todo de color blanco, y estos días de sol, vuelvo a estar a gusto aquí, lo cual no significa que no os eche de menos.

Bezoz.

lunes, 5 de enero de 2009

La importancia del Valor Absoluto

En valor absoluto, la temperatura en Utrecht y en Madrid es la misma: |5|. Hoy ha amanecido todo congelado, y con algo de nieve (helada) en los coches. Todo es de color blanco: los árboles, el césped, los canales y hasta el carril bici, que normalmente es rojo. Es un poco peligrosillo montar en bicicleta estos días, sí, pero no queda más remedio. La temperatura esta mañana cuando iba a clase era de -8ºC. Anorak, bufanda, guantes y botas. Comprar unos calzoncillos largos y/o polainas no está descartado :D Todo eso apenas es suficiente para paliar el frío.

Uno de los parques que más me gustan de Utrecht es Wilhelmina Park. Tiene un laguito muy majo que presentaba este aspecto esta tarde, comparándolo con cómo estaba en octubre:

-OTOÑO-
De Utrecht

-INVIERNO, hoy-
De Utrecht

De verdad que hace frío, creedme.

Eso es todo por ahora. Kussen voor alles.

sábado, 3 de enero de 2009

Color #BDBDBD

De vuelta de España, de pasar la Navidad en casa, sólo tengo una cosa que decir: Utrecht es una mierda (y Ryanair también). El clima es asqueroso: tenemos -4ºC y el cielo es color #BDBDBD, aproximadamente. Los canales están congelados y todo es oscuro, salvo el césped, que es blanco por el hielo. A las 16:30 es noche cerrada. Es evidente que como en casa, en ningún sitio. No entiendo cómo esta gente puede vivir en un país así, tan oscuro, tan triste. Toda una vida de esta manera, yo me volvería loco. Sí, lo sé, los holandeses tienen cosas que en realidad envidio, como el respeto por los demás, su capacidad de trabajo, su preparación y su dominio de los idiomas, por poner algunos ejemplos. Pero son unos sosos, eso es así. Y veranean en Canarias.

Para colmo, el avión no ha podido aterrizar en Eindhoven por motivos de visibilidad. Por lo visto había una densísima niebla y temperaturas de -11ºC. Pero en lugar de desviarnos a algún aeropuerto civilizado como Amsterdam, Maastricht o La Haya (imagino que no sólo será por temas climatológicos sino también por tasas aeroportuarias -recordemos la política de ahorro brutal de gastos de Ryanair-), nos han tenido media hora más de la hora oficial de llegada dando vueltas en círculos hasta que nos han dado una pista de aterrizaje, dejándonos en algún lugar perdido del oeste de Alemania.



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Después hemos tenido que esperar media hora a que vinieran unos autocares a recogernos y llevarnos a Eindhoven, lo cual fue más de una hora de trayecto. Posteriormente, tuve que coger otro autobús hasta la estación de tren (15-20 minutos más), el tren hasta Utrecht (una horita) y finalmente coger un último autobús hasta mi casa. Total, que desde mi casa en Madrid hasta mi casa en Utrecht, he tardado once horas.

Supongo que esta sensación se me pasará en unos días, cuando deje de tener morriña. Pero vamos, tanto el sol como nuestro estilo "take-it-easy" de vida, por no mentar (por lo evidente) a la familia, amigos, churri, etc., hace que me quede con Espáin con los ojos cerrados.

Quién sabe... quizá en unos meses me desdiga. No lo descarto, pero eso es lo que siento hoy. Quizá en 20 años, con el cambio climático que dicen algunos, aquí haya temperaturas meravigliosas y sea un lugar de veraneo, y la gente sea más alegre y a mí no me dé palo regresar. El problema es que si eso ocurre, Holanda estará 10 metros bajo el agua, jejeje.

Ósculos en las mejillas.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

De vuelta de Berlín

Dos madrileños, dos catalanas, un mallorquín, un francés, un húngaro, cuatro días, un coche y un destino: Berlín. Ése ha sido nuestro fin de semana pasado. Una ciudad preciosa, llena de contrastes, llena de cultura, de diseño, de historia. Una ciudad que merece la pena visitar.

De Utrecht


Aún así, tengo que decir que hemos visto la ciudad muy por encima. Al ir siete personas es difícil hacer planes que todo el mundo esté dispuesto a seguir. Yo tengo una manera de viajar que no congeniaba con la gente con la que iba. Y lo entiendo, desde luego. A mí me interesaba ver Berlín a fondo, cada museo, cada edificio moderno, cada plaza o iglesia. Madrugar y ver las cosas hasta bien entrada la noche. Patearme todo. Ellos, de 6 a 8 años menores que yo, iban en otro plan. Posiblemente el mismo en el que hubiera ido yo a su edad. O quizá no. La cuestión es que a ellos les interesaban más los planes nocturnos que los diurnos y se quejaban del frío y de la nieve. A mí el frío me la trae al fresco, nunca mejor dicho. Yo me llevé todo mi arsenal de ropa de invierno sacrificando ir hecho un pincel. Pero yo no pasé frío. Ellos, a cada paso que dábamos por la calle, querían meterse en una cafetería a tomar café, cerveza o lo que se terciara, para estar calentitos. Si por mí hubiera sido, habríamos visto el doble de lo que vimos. No sé, mi idea al viajar es: ya tendré tiempo de salir de juerga en Utrecht o en Madrid. Yo no sé cuándo volveré a Berlín, ni si tendré pelas. Mis ahorros del trabajo del año pasado son precisamente para estos viajes: para extras, y por eso quiero aprovecharlos.

Pero bueno, no quiero decir ni muchísimo menos que el viaje haya sido una mierda. Simplemente me da rabia perder el tiempo. En realidad he disfrutado de la ciudad y nos lo hemos pasado muy bien. A veces me siento un poco fuera de sitio, pero bueno, supongo que es normal; hay muchos años de diferencia. Pero vamos, que hemos visto bastantes cosas: el Reichstag y su cúpula (de Foster), la puerta de Brandemburgo, el claustro del Banco DG (de Gehry), la Alexanderplatz, la catedral, el museo de Pérgamo (enamorado estoy), el museo judío (una basura), la futurista Postdamer Platz (con el Sony Center de Helmut Jahn), el muro y más cosas. Pero todo muy por encima, salvo el museo de Pérgamo, que algunos madrugamos para poder estar más tiempo en él, mientras que otros se levantaron a las 12:30 después de una noche de juerga hasta las tantas.

Altar de Zeus, de Pérgamo. Museo de Pérgamo.
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La vuelta fue interesante. Estuvo nevando más de la mitad del camino, y tuve que conducir a 100 km/h como máximo sobre una carretera casi blanca, lo cual es un coñazo y tienes que estar muy pendiente. Pero bueno, eso no me importa. No es la primera vez que conduzco con nieve y hielo. Pero sí es la primera vez que conduzco con el tobillo pocho. Me lo torcí, y el último día en Berlín fue un poco mierda, porque no podía andar muy rápido, y me quedaba atrás. Supongo que yo también fui un coñazo para ellos. No sólo por esto, sino porque parecía que les interesaba una mierda las historias que yo pudiera contarles sobre lo que estábamos viendo. Pero bueno, cada uno tenemos distintas inquietudes e intereses. Eso no es reprochable, supongo.

Eso es todo por hoy. Besos y hasta la próxima.